Día Mundial de las Personas sin Hogar: el desafío de contar y atender a quienes viven en las calles de Colombia
Cada 10 de octubre, organizaciones de distintos países conmemoran el Día Mundial de las Personas sin Hogar, una fecha que nació en 2010 a partir de conversaciones entre personas y organizaciones que trabajaban frente a la falta de vivienda y que hoy se observa en más de 100 países. A diferencia del Día Mundial del Hábitat, establecido por Naciones Unidas, esta no es una conmemoración oficial de la ONU y tampoco tiene un lema mundial diferente cada año.
La fecha llega en 2026 en medio de una emergencia habitacional de dimensiones difíciles de precisar. ONU-Hábitat estima que más de 300 millones de personas experimentan actualmente alguna forma de falta de vivienda, pero advierte que ni siquiera existe todavía una definición internacional única que permita medir el fenómeno de la misma manera en todos los países.
Además, buena parte de la denominada homelessness permanece oculta: personas que duermen temporalmente en casas ajenas, alojamientos precarios, vehículos o espacios inseguros pueden quedar fuera de los conteos tradicionales.
El problema es todavía mayor si se amplía la mirada desde quienes carecen completamente de un hogar hasta quienes viven en condiciones habitacionales inadecuadas. El World Cities Report 2026 de ONU-Hábitat calcula que hasta 3.400 millones de personas carecen de una vivienda segura, adecuada y digna, entre ellas más de 1.000 millones que viven en asentamientos informales o barrios precarios.
La conclusión de Naciones Unidas es cada vez más clara: la falta de vivienda no puede explicarse únicamente como una decisión o fracaso individual.
El informe del secretario general presentado en 2025 la describe como una crisis estructural vinculada con la desigualdad, los altos costos de la vivienda, la debilidad de los sistemas de protección social, los conflictos, el desplazamiento y los efectos de la crisis climática. La recomendación es pasar de respuestas centradas únicamente en la emergencia a soluciones habitacionales estables y políticas de largo plazo basadas en derechos.
Puedes leer: Presidente De La Espriella plantea un Plan Nacional de Desarrollo con obras, empleo e inversión para las regiones
¿Cuántas personas viven en la calle en Colombia?
La respuesta parece sencilla, pero estadísticamente no lo es.
El dato nacional de referencia del DANE señala que 34.091 habitantes de calle fueron censados entre 2017 y 2021. Sin embargo, esa cifra no corresponde a 34.091 personas encontradas en Colombia durante un mismo año.
El operativo fue desarrollado en diferentes etapas: Bogotá fue censada en 2017 con 9.538 personas; en 2019 se contabilizaron 13.262 en 22 municipios; otros 5.043 habitantes de calle fueron registrados en 2020 y 6.248 en 2021.
En total, el proceso cubrió 1.121 municipios priorizados de los 32 departamentos y Bogotá. De ellos, 392 reportaron presencia de habitantes de calle, 728 certificaron que no tenían población en esa condición y un municipio presentó una novedad en la operación.
Aquí aparece uno de los principales retos para entender el fenómeno en 2026: el país no cuenta con una nueva fotografía nacional simultánea que permita afirmar que actualmente existen exactamente 34.091 habitantes de calle.
La propia metodología del DANE reconoce además una dificultad inherente a estos censos: se trata de una población móvil y existen personas que pueden permanecer en lugares de difícil acceso, lo que genera riesgo de subregistro. Para tratar de reducirlo, los censos combinan recorridos calle a calle, puntos fijos y convocatorias en instituciones públicas y privadas.
La Ley 1641 de 2013 asignó precisamente al DANE la tarea de realizar la caracterización demográfica y socioeconómica de esta población como línea base para las políticas públicas.
La norma dispone que la caracterización debe hacerse con instrumentos cuantitativos y cualitativos y con la periodicidad del Censo General de Población, sujeto a disponibilidad presupuestal.
Otro registro arroja 33.375 personas, pero no es otro censo
Una segunda cifra ayuda a observar lo ocurrido después de 2021, aunque mide algo diferente.
El Ministerio de Salud encontró 33.375 personas identificadas como habitantes de calle en registros de prestación de servicios de salud entre 2021 y 2024. No se trata de un nuevo censo nacional, sino de información administrativa obtenida a partir de bases como el RIPS y la Base de Datos Única de Afiliados. Por eso las dos cifras, 34.091 del DANE y 33.375 del sistema de salud, no deben sumarse ni compararse como si midieran exactamente lo mismo.
De las 31.965 personas caracterizadas mediante la base de afiliación en salud, 88,2 % estaba localizado en zonas urbanas. Bogotá concentraba 8.781 registros, Antioquia 4.193, Valle del Cauca 3.607, Tolima 2.470 y Santander 1.624. Además, 99,7 % estaba afiliado al régimen subsidiado.
El perfil sanitario también muestra la complejidad de la atención. El Ministerio reportó una fuerte presencia de traumatismos, trastornos mentales y afectaciones relacionadas con el consumo de sustancias psicoactivas. Entre las personas habitantes de calle afiliadas, 75,8 % eran hombres y la mayor concentración se encontraba entre los 29 y 59 años.
Bogotá: 10.478 personas y una cifra que volvió a crecer
La capital ofrece una fotografía mucho más reciente. El VIII Censo de Habitantes de Calle de Bogotá identificó 10.478 personas en 2024, frente a las 9.538 registradas en 2017: un incremento cercano al 10 %.
El operativo recogió 11.260 registros durante jornadas continuas entre el 30 de septiembre y el 14 de octubre y posteriormente depuró la base de datos.
El censo reveló también cambios en la geografía del fenómeno. Aunque Los Mártires, Santa Fe y La Candelaria continúan concentrando una parte importante de esta población, su participación pasó de 33,3 % en 2017 a 25,6 % en 2024, mientras aumentó la presencia en sectores como Kennedy, Suba y Engativá.
Detrás del conteo aparecen factores que cuestionan la idea de que llegar a la calle responde a una sola causa. El 38,3 % identificó los conflictos familiares como principal razón para haber comenzado a vivir en la calle y dos de cada diez iniciaron esa trayectoria antes de cumplir 18 años. Al mismo tiempo, 49,3 % señaló el consumo de sustancias psicoactivas como principal razón para permanecer allí.
El ingreso económico tampoco desaparece por vivir en la calle. El reciclaje representó el 46,6 % de las actividades reportadas para generar recursos, seguido por la mendicidad con 18,4 %, mientras alrededor de una de cada diez personas recurría a la venta informal.
Es decir, la habitabilidad en calle cruza simultáneamente vivienda, pobreza, trabajo informal, salud mental, consumo problemático de sustancias, vínculos familiares, migración y acceso a servicios sociales.
Puedes leer: Manizales aplaza corridas de toros por normativa nacional antitaurina
“Persona sin hogar” y “habitante de calle” no significan exactamente lo mismo
Esta diferencia es fundamental para leer las cifras.
La legislación colombiana define al habitante de calle como la persona que hace de la calle su lugar de habitación, permanente o transitorio. El Ministerio de Salud diferencia además a quienes están “en calle”, que desarrollan actividades de supervivencia en el espacio público pero cuentan con algún lugar privado donde residir, de quienes hacen de la calle propiamente su vivienda.
En cambio, los debates internacionales avanzan hacia una noción más amplia de personas sin hogar que puede incluir situaciones de vivienda insegura, alojamiento temporal o precariedad extrema. ONU-Hábitat reconoce que esta falta de una definición compartida provoca que una parte de la población quede estadísticamente invisible.
Por eso un censo de habitantes de calle en Colombia no necesariamente mide todas las formas de falta de vivienda incluidas en las discusiones internacionales.
Colombia tiene una política hasta 2031: ¿qué plantea?
Desde 2013, la Ley 1641 estableció que la respuesta estatal debe garantizar derechos, atención integral e inclusión social. Nueve años después, el Decreto 1285 de 2022 adoptó la Política Pública Social para Habitantes de la Calle 2022-2031.
La política organiza la intervención alrededor de tres grandes frentes: prevenir que las personas lleguen a vivir en la calle; restablecer derechos y generar condiciones para la inclusión social de quienes ya se encuentran allí; y mejorar la articulación entre instituciones nacionales y territoriales. Incluye además enfoques de salud, educación, generación de ingresos, redes de apoyo y protección especial para niños y adolescentes.
Bogotá, por ejemplo, ha comenzado a reformular su respuesta utilizando los resultados del censo de 2024. Para el periodo 2024-2027 planteó siete nuevas unidades operativas, la vinculación de 3.400 personas a servicios sociales de permanencia y una mayor integración entre salud, educación flexible e inclusión productiva. Para junio de 2026, el Distrito reportaba que su ecosistema de atención había pasado de 15 a 23 centros especializados.
Cinco retos detrás de las cifras
El primero es saber cuántas personas necesitan atención y dónde están. Colombia tiene una línea base nacional importante, pero construida en años distintos. Los registros sanitarios aportan información más reciente, aunque solo reflejan a quienes entran en determinadas bases administrativas. Un sistema permanente e interoperable permitiría detectar cambios antes de esperar un nuevo gran operativo censal.
El segundo es prevenir antes de que la calle se convierta en residencia. Que una quinta parte de los habitantes de calle censados en Bogotá haya iniciado esa trayectoria antes de los 18 años y que los conflictos familiares sean el principal detonante reportado muestra que parte de la intervención debe comenzar mucho antes del primer día durmiendo en el espacio público.
El tercero es integrar vivienda, salud mental y tratamiento del consumo problemático. La evidencia internacional advierte que atender cada dimensión por separado reduce la capacidad de lograr salidas sostenibles. Naciones Unidas propone precisamente avanzar de respuestas exclusivamente temporales hacia estrategias integrales y de largo plazo.
El cuarto es construir autonomía económica. Que el reciclaje y otras actividades informales sean fuentes centrales de supervivencia abre el debate sobre formación, empleo, documentos, inclusión financiera y mecanismos para que una persona que comienza un proceso de salida de calle pueda sostenerlo económicamente.
Puedes leer: Colombia priorizara el consumo interno de energía para evitar un apagón eléctrico
Y el quinto es dejar de confundir atención con invisibilización. Trasladar a las personas de un punto de la ciudad, retirar un cambuche o aumentar temporalmente los cupos de alojamiento puede modificar el paisaje urbano, pero no necesariamente resuelve la falta de vivienda. La discusión internacional insiste cada vez más en políticas basadas en derechos, vivienda estable y protección social.
Más que una cama para pasar la noche
El Día Mundial de las Personas sin Hogar pone sobre la mesa una paradoja: la habitabilidad en calle es una de las expresiones más visibles de exclusión, pero una parte importante del fenómeno sigue siendo estadísticamente invisible.
Colombia cuenta con una ley, una política pública vigente hasta 2031, censos territoriales y registros de salud. También tiene ciudades que están actualizando su información. Pero las distintas cifras muestran que medir, prevenir y superar la vida en calle son tres tareas diferentes y deben ocurrir al mismo tiempo.
A escala mundial, ONU-Hábitat plantea que el desafío comienza por dejar de tratar la vivienda únicamente como una mercancía o una respuesta de emergencia y reconocerla como un componente básico de la dignidad y de los derechos humanos. En Colombia, esa discusión pasa además por una pregunta elemental: no solo cuántas personas duermen hoy en la calle, sino cuántas están a una ruptura familiar, un desalojo, una crisis económica, un problema de salud o una pérdida de ingresos de terminar allí.
📢 Entérate de lo que pasa en Colombia, sus regiones y el mundo a través de RTVC 📺 Míranos en vivo en la pantalla de Señal Colombia y escúchanos en las 74 frecuencias de Radio Nacional de Colombia 📻.
#LigaFemeninaXSeñal | ⚽ Este jueves 27 de agosto, desde las 3:30 p. m., sigue en vivo el clásico entre Nacional y Millonarios por la Liga Profesional de Fútbol Femenino.
— RTVC Noticias (@RTVCnoticias) August 27, 2026
📺 Disfruta el partido por Señal Colombia y 📻 a través de las 74 frecuencias de Radio Nacional de Colombia.… pic.twitter.com/CAgfGNJngD