Colombianos en la guerra de Sudán: cómo exmilitares de Colombia se convirtieron en piezas clave de una masacre

Una investigación del Conflict Insights Group reveló que más de 50 dispositivos colombianos fueron ubicados en zonas de combate de Sudán en 2025. Los mercenarios pilotaron drones y entrenaron tropas donde la CPI documentó crímenes de guerra.
Colombianos en la guerra de Sudán: cómo exmilitares de Colombia se convirtieron en piezas clave de una masacre

Antes de febrero de 2025, el hombre al que los investigadores de  Conflict Insights Group identifican únicamente como "Dispositivo 1" vivía en Bogotá. Semanas después, su teléfono aparecía conectado a una red wifi llamada "DRONES" en un punto remoto del desierto de Darfur del Sur, a varios kilómetros de lo que imágenes satelitales sugieren fue una pista de aterrizaje construida para lanzar vehículos aéreos no tripulados sin riesgo de ser interceptados.

Más tarde, el mismo dispositivo se conectó ocho veces a otra red llamada "LOBOS DEL DISIERTO" así, con la palabra mal escrita. 

Era la señal inequívoca de que el operador pertenecía a la brigada mercenaria colombiana que hoy figura en las sanciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos: los Lobos del Desierto.

Ese rastro digital, reconstruido por el Conflict Insights Group (CIG), una organización de análisis de seguridad con sede en Estados Unidos, es parte del informe Blood Money: How UAE Support and Foreign Mercenaries Enabled the Fall of El Fasher, publicado en abril de 2026. 

El documento, que combina datos de tecnología publicitaria, imágenes satelitales, rastreo de vuelos e inteligencia de fuentes abiertas, concluye que una red de mercenarios colombianos contratados y financiados por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) fue determinante en la caída de El Fasher, la última gran ciudad de Darfur del Norte que permanecía bajo control de las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS). La toma, ocurrida el 26 de octubre de 2025, desencadenó una ola de atrocidades que la Corte Penal Internacional ya calificó como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Puedes leer: Presidente Petro solicita a la Cancillería gestionar el regreso de colombianos reclutados como mercenarios en Sudán

De Bogotá al desierto africano

La investigación de CIG identificó más de 50 dispositivos vinculados a mercenarios colombianos operando en Sudán entre el 1 de abril de 2025 y el 20 de enero de 2026. Los hallazgos fueron corroborados por una declaración del Departamento del Tesoro estadounidense.

Los tres casos representativos documentados en el informe muestran una ruta casi idéntica: Colombia → Somalia → (EAU o Chad) → Libia → Sudán.

El primer punto de escala era el complejo de la Fuerza Marítima Policial de Puntlandia (PMPF, por sus siglas en inglés), en Bosaso, Somalia, una estructura financiada de manera significativa por los Emiratos. Entre el 1 de abril y el 31 de diciembre de 2025, CIG identificó 40 dispositivos configurados en español en ese compound somalí. La mayoría estaban ajustados al español de Colombia, lo que sugiere que el lugar funciona como punto de aclimatación y tránsito para los mercenarios antes de su despliegue en África.

De Somalia, los colombianos eran transportados por vía aérea, el patrón de movimiento así lo indica, aunque CIG no pudo confirmarlo directamente en todos los casos, hacia instalaciones en los Emiratos o a través del aeropuerto de N'Djamena, en Chad, antes de llegar a su destino final: el aeropuerto de Nyala, en Darfur del Sur, que el informe describe como el principal centro de operaciones para los mercenarios colombianos en Sudán.

Un segundo caso documenta cómo otro colombiano viajó directamente desde Colombia al aeropuerto internacional Zayed, en Abu Dabi, el 11 de junio de 2025. Ese mismo día fue trasladado a una instalación militar en Ghayathi, en Abu Dabi, donde permaneció dos semanas. Ese lugar no es desconocido: un informe del Panel de Expertos de la ONU sobre Libia, de 2021, ya señalaba que en esa misma base habían sido entrenados mercenarios sudaneses contratados por la empresa emiratí Black Shield, bajo supervisión de oficiales de los EAU. 

Después de su entrenamiento, el dispositivo apareció en el aeropuerto de Kufra, en el sureste de Libia, un nodo logístico clave de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), y de allí viajó a Nyala, donde permaneció hasta diciembre de 2025.

Puedes leer: ONU alerta por más de 10.000 colombianos reclutados como mercenarios en el extranjero

Drones sobre El Fasher

En el aeropuerto de Nyala, el trabajo de los colombianos era principalmente tecnológico. CIG identificó más de 40 dispositivos en español en una sección específica de esa instalación, y geolocalizó un video publicado en YouTube en agosto de 2025 que muestra un dron chino, posiblemente un CH-95 o FH-95, sobre la pista de aterrizaje. El narrador habla español con acento colombiano.

En imágenes satelitales del 26 de diciembre de 2025, CIG identificó otro dron en la pista de Nyala con una envergadura de aproximadamente 18,5 metros, consistente con el sudafricano Milkor 380 o el chino CASC CH-4 Rainbow. Estas aeronaves no tripuladas fueron un componente central del asedio de El Fasher: en las semanas previas a la toma, los ataques con drones de las RSF sobre campamentos de desplazados y zonas civiles se intensificaron de forma significativa.

Paralelamente, el informe documenta un aumento de catorce veces en los vuelos de aviones de carga Il-76 al aeropuerto de Kufra, en Libia, a partir de abril de 2025. Entre el 1 de abril y el 31 de diciembre de ese año, CIG registró 143 aeronaves de ese tipo en el ala logística o militar del aeropuerto, con un nivel de confianza del 95% o superior. Para el año anterior al mismo período, solo se habían contabilizado 10. El patrón sugiere un desvío deliberado: cuando en octubre de 2024 un informe del Conflict Observatory expuso los vuelos de carga a Amdjarass, en Chad, como posible canal de transferencia de armas emiratíes a las RSF, ese tráfico cayó abruptamente. El flujo hacia Kufra aumentó de inmediato.

Presente en El Fasher el día de la masacre

El hallazgo más contundente del informe es el del tercer dispositivo rastreado. Su operador había estado en Colombia hasta finales de abril de 2025. Luego transitó por Bosaso, Somalia, llegó a Nyala en julio y permaneció en ese aeropuerto hasta mediados de octubre. El 24 de octubre de 2025, dos días antes de que las RSF tomaran El Fasher, el dispositivo apareció en el noreste de la ciudad. Permaneció allí hasta el 29 de octubre.

Mientras estuvo en El Fasher, el dispositivo se conectó a una red wifi llamada "ATACADOR" con configuración de idioma en español. El Departamento del Tesoro estadounidense confirmó de forma independiente la presencia colombiana: el 9 de diciembre de 2025, en un comunicado oficial, afirmó que las RSF capturaron El Fasher el 26 de octubre de 2025 con apoyo de combatientes colombianos.

Lo que ocurrió tras esa toma quedó documentado en videos que circularon por todo el mundo. Más de 460 pacientes fueron asesinados por las RSF en el Hospital Materno Saudí. Soldados filmaron sus propias ejecuciones de civiles ancianos dentro de las instalaciones médicas. El fiscal de la Corte Penal Internacional concluyó que en El Fasher se cometieron crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

CIG establece una línea directa: la presencia del Dispositivo 3 en la ciudad durante la toma vincula a su operador, y a la red de apoyo detrás de él, con las atrocidades que allí ocurrieron.

Colombia como cantera de combatientes

El fenómeno no es nuevo ni marginal. Colombia, con décadas de conflicto armado interno, ha producido generaciones de militares y policías con experiencia en combate que, tras retirarse, encuentran en el mercenariado internacional una fuente de ingresos. Es una tendencia que ya se había documentado en Yemen, Libia y otros conflictos del mundo árabe.

Lo que distingue el caso sudanés, según el informe de CIG, es la escala de la operación, la sofisticación de la infraestructura de reclutamiento y transporte, y la conexión directa entre los mercenarios colombianos y los crímenes cometidos en El Fasher.

Puedes leer: ¿Qué está pasando en Sudán? El conflicto ha dejado casi 200 muertos

Sin salida militar

CIG reconoce en sus conclusiones que el suministro de apoyo externo no es exclusivo de un bando. Las Fuerzas Armadas Sudanesas han recibido asistencia de Turquía, Irán y otros países. La intervención extranjera, en todas sus formas, ha intensificado y prolongado un conflicto que ya ha generado una de las peores crisis humanitarias del mundo.

La organización es categórica en su diagnóstico final: ninguno de los dos bandos puede alcanzar una victoria militar total. La única salida posible, concluye el informe, es una solución negociada.

Mientras tanto, en algún lugar de Darfur, los rastros digitales de más de cincuenta teléfonos colombianos siguen contando una historia que sus dueños nunca quisieron que nadie leyera.


📢 Entérate de lo que pasa en Colombia, sus regiones y el mundo a través de las emisiones de RTVC Noticias: 📺 míranos en vivo en la pantalla de Señal Colombia y escúchanos en las 74 frecuencias de Radio Nacional de Colombia.