La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación por la legalidad de los bombardeos y el impacto humanitario, y algunos gobiernos han resaltado el riesgo de una escalada mayor.
Palestina ha reiterado su denuncia contra el plan israelí de apropiación de territorio en Cisjordania ocupada. Por su parte, el Gobierno de Gaza informó que Israel ha violado el acuerdo de alto el fuego en 497 ocasiones desde su entrada en vigor.
En un pronunciamiento, el Gobierno condenó el uso político y militar de la asistencia humanitaria en Gaza y pidió una operación internacional neutral para garantizar alimentos, agua y medicamentos sin vigilancia militar.
Hamás anuncia disposición a liberar rehenes, Israel insiste en condiciones de seguridad y los mediadores presionan por un cese al fuego de 60 días. El genocidio no se detiene en Palestina.
Si Gaza es el cementerio del derecho internacional y el agujero negro de la moral occidental la agresión israelí contra Irán desvela obscenamente la bancarrota ética europea y el talante gansteril del gobierno de Washington.