Según varias fuentes internacionales, el portaaviones y unos 15 000 marines estadounidenses operan en aguas del Caribe en una ofensiva que genera alarma en Bogotá y Caracas.
La ofensiva, autorizada por el presidente Petro, busca debilitar el poder militar y narcotraficante de las disidencias comandadas por alias Mordisco en el sur del país.
La norma fue entregada por el Parlamento venezolano y coincide con el despliegue de un ejercicio militar nacional para fortalecer la soberanía en todas las regiones del país.
Las indemnizaciones buscan fortalecer proyectos productivos, acceso a vivienda, salud y educación para víctimas del conflicto en Santa Marta, Ciénaga y Pivijay en Magdalena.
El Alto Comisionado de la ONU pidió a EE. UU. investigar sus ataques en el Caribe y el Pacífico, ya que podrían violar los derechos humanos en materia del derecho internacional.