Manuel Quintín Lame, las huellas del indígena caucano
Con la presentación de la senadora indígena caucana Aida Quilqué como fórmula vicepresidencial del Pacto Histórico, junto al candidato Iván Cepeda, se ha abierto un debate nacional sobre la importancia del departamento del Cauca en la historia y el futuro del país.
En este marco, Manuel Quintín Lame Chantré es uno de los principales actores sociales que sentaron las bases para el reconocimiento y respeto de los derechos de las comunidades indígenas de toda Colombia.
El indígena del pueblo Nasa (también conocido como Paez), es sin duda un referente cuya trayectoria y legado vale la pena recordar.
Primeros años y vida familiar
Quintín, como lo conoció su pueblo, llegó al mundo el 26 de octubre de 1880 en la zona rural de Popayán, en la que sería su casa, por cuenta de la terrazguería, que es una modalidad de explotación laboral y agrícola a la que estuvo destinado por nacimiento, en el marco del sistema de “hacienda” en el departamento del Cauca.
Desde muy joven se dedicó a las labores agrícolas junto con su familia, tanto a las que les permitían obtener su sustento, como a las que estaban obligados, sin remuneración, a cambio del “permiso” a cultivar sus propios alimentos en las tierras del señor.
Hijo de su tierra, de un pueblo que siempre que siempre ha acunado la lucha, se volvió oyente entusiasta de las lecturas que hacía su tío materno, Leonardo Chantre, especialmente de los periódicos que presentaban noticias de la situación nacional, aunque no siempre fueran actuales.
El tío también le transmitió a su familia muchos de los conocimientos que pasan de generación a generación por la tradición oral. Quintín quiso entrar a la escuela, pero las condiciones de sus padres no se lo permitían, además, en ese entonces, estas instituciones estaban vetadas para los indígenas.
Esto no lo desanimó; con ayuda del tío fue alcanzando aprendizajes en lectura y escritura, como tantos niños que incluso hoy día pueden verse, utilizando los suelos de tierra y ramas para trazar las letras.
Sus dotes de trabajo y comunicación hicieron que el señor de la hacienda lo ocupara como paje, y con ello, pudo ayudar a sus padres, quienes mejoraron sus cultivos y empezaron la cría de animales.
En 1894 la tierra fue vendida para ampliar la hacienda San Isidro, lo que incluía a los terrazgueros, como era costumbre en la época. Sin embargo, las condiciones cambiaron un poco, por lo que, con los cultivos propios y la ayuda de sus hijos, la familia de Quintín compró un pequeño terreno.
Para los hogares indígenas, poder disponer de tierras y del tiempo que no ya no tendrían que destinar cultivar en la hacienda de los señores (la mayor parte de la semana), era un verdadero tránsito hacia la libertad.
Quintín sufre la violencia y comienza a defender a su pueblo
Como muchos colombianos, Quintín sufrió varios hechos de violencia. En primer lugar, hacia 1885, en el contexto de la Guerra Civil de 1884-85 (entre centralistas y federalistas liberales), hombres armados llegaron a su casa y abusaron de su hermana con discapacidad.
La familia de Quintín era reconocida por seguir preceptos religiosos y apoyar tanto al clero como a los gobiernos, por lo que, en 1899, fueron asaltados por un grupo liberal. Aunque el y otros familiares lograron huir, los hombres capturaron y lastimaron brutalmente a su hermano Feliciano, quien murió días después, a causa de sus heridas.
Estos hechos marcaron profundamente el corazón de Manuel Quintín, quien ingresó a las filas del ejército nacional en 1901 y participó en la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Estuvo en la institución hasta 1903, cuando regresó a Popayán, donde se había casado y tenía una niña pequeña, para buscar una parcela de terrazguero, cerca de su familia paterna y vivir allí, junto a su esposa e hija.
La consciencia en el trabajo en la tierra y por la tierra
Asumiendo su vida familiar como cualquier otro indígena caucano, Quintín se dedicaba laboriosamente a la agricultura, pero cada vez más sentía dudas sobre el sistema de la hacienda, pensando en que era justo que las tierras en las que trabajaba fueran de su propiedad.
Por este motivo, empezó a “incumplir” los tiempos de trabajo que correspondían al terraje, y ha compartir sus inquietudes con otros indígenas. Había quedado viudo, y contrajo segundas nupcias, mientras seguía profundizando sus preocupaciones e ideas sobre los derechos de las comunidades a las tierras.
Simultáneamente, los cambios de la economía local y los derechos de herencia hicieron que los hacendados cambiaran las condiciones de la terrazguería, ante todo reduciendo los lotes en que los indígenas podían producir para si mismos, lo que afectaba los ingresos y alimentación de las comunidades.
Quintín y su familia consultaron un abogado, que no les dio buenas expectativas, pero no quedó convencido, por lo que empezó a estudiar el caso por su cuenta, lo que le permitió comenzar a organizar la lucha por los derechos de los indígenas.
Su trabajo llevó a que desarrollara la idea del derecho de propiedad de los indígenas sobre las tierras de sus ancestros.
Aunque heredó parte de los terrenos que había comprado su padre, esto no reemplazó las ideas que estaba cultivando sobre la justicia en la distribución de la tierra, pues no entendió la propiedad como un asunto individual, sino como un derecho de los pueblos indígenas, que en adelante iba a defender.
Por esto, comenzó una laboriosa tarea de divulgación y organización entre las comunidades. Con el tiempo, los indígenas lo reconocieron por su trabajo para defenderlos, dado que también tuvo que enfrentar la persecución y las injusticias, siendo respaldado para que ocupara cargos de liderazgo en el cabildo indígena.
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uintín estructuró más la lucha contra el terraje y presentaba argumentos de derechos en las discusiones con los señores, que amenazaban con desalojarlo por “no trabajar” e iniciaron campañas de desprestigio, pero las comunidades estaban cada vez más unidas a su causa.
En 1914, Quintín lideró la toma pacífica de Paniquitá y expuso un discurso memorable sobre la independencia y el hecho de que no se hayan devuelto las tierras a los indígenas, sus verdaderos dueños originarios. La actividad se desarrolló con la alegría de la música y costumbres indígenas, lo que fue interpretado de la peor manera por los dueños de las tierras.
Quintín también llevó su lucha a Bogotá, en los términos del derecho, y visitó el centro del país (Tolima, Huila, Valle) difundiendo sus ideas y organizando una protesta general, que se llevó a cabo en 1915. El 22 de enero de ese año fue llevado preso, y estuvo en encarcelado por nueve meses.
Posteriormente, las autoridades aumentaron la represión contra Quintín, y lo detuvieron reiteradas veces, por lo que hoy día se le reconoce como un perseguido político; todo sucedía sin que hubiese cargos en su contra.
Tras las movilizaciones de los años siguientes, se generó una orden de captura que se basaba en una supuesta intención de asalto a las haciendas, de acuerdo con versiones de probables testigos.
Pero Quintín estuvo haciendo recorridos por diferentes pueblos del suroccidente del país, para difundir sus ideas, que ya no consistían solamente en la eliminación de la terrazguería, sino también en la participación política y otros derechos para los indígenas.
En 1916 fue detenido. Las comunidades indígenas luchaban por su liberación y un juez lo ordenó en septiembre de ese año. Seguidamente dirigió movilizaciones, en una de las cuales resultó herido. En Inzá, se enfrentó con la fuerza pública y otros indígenas que se oponían a sus luchas, hechos en los que hubo muertos y heridos entre sus seguidores.
Para 1917, en varios municipios del Cauca, muchos indígenas se negaron a trabajar sin pago en el terraje, sin dejar de cultivar sus propias parcelas que les habían asignado, las que también se conocían con el nombre de encierros. Los señores se decidieron por la represión, y con ayuda de las autoridades, varios indígenas fueron detenidos, lo que hizo que se agudizara más el problema.
Pese al avance de su movimiento, en medio de una conversación para dar un posible apoyo a los liberales en las elecciones, un dirigente de ese partido lo traicionó y entregó a las autoridades a cambio de una recompensa, por lo que fue nuevamente encarcelado en mayo de 1917, siendo también torturado durante su detención.
Su juicio se demoró intencionalmente hasta 1921 y el trato que recibió en la cárcel fue inhumano. El asumió de modo personal su defensa, y a pesar de la argumentación que sustentaba su inocencia, fue declarado culpable de tres delitos: hurto, asonada, fuerza y violencia. Sin embargo, la condena fue de menos de cinco años de prisión, por lo cual, tras el tiempo transcurrido, pudo recuperar su libertad en agosto de ese año.
En 1922 regresó a Bogotá para intentar ser escuchado por los altos poderes. En marzo, en San Roque de Caguán (Huila), miembros de la fuerza pública atacaron a los indígenas que se encontraban realizando una minga con participación de Quintín, y allí hubo tres indígenas muertos y varios heridos. A pesar de los hechos comenzaron a ser culpados de lo sucedido, por lo que nuevamente tuvo que asumir la defensa a nombre propio y de las comunidades.
Alternando con estas actividades, en 1924 redactó su obra más conocida: “el pensamiento del indio que se educó en las selvas colombianas”, que también se publicó en 1971 con el título de en defensa de mi raza”.
En 1931 fue detenido nuevamente, en hechos en que fueron heridos 37 y asesinados 17 indígenas del pueblo San José de Indias, que había sido fundado como territorio para las comunidades indígenas. En esa oportunidad también fue torturado y permaneció en prisión durante dos años.
Al ser liberado continuó con su trabajo en defensa de los derechos de los indígenas y el acceso a la tierra, por lo que en 1938 logró que el gobierno decretara la restitución de los resguardos de Ortega y Chaparral (Tolima) que habían sido previamente parcelados, pero al año siguiente, las autoridades municipales incumplieron la reintegración de las tierras e impusieron a las comunidades los impuestos a los predios.
En los años siguientes, las autoridades nacionales hacían oídos sordos ante los reclamos de justicia de las comunidades indígenas presentadas por Quintín de modo presencial o mediante memoriales y comunicaciones enviadas ante diferentes entidades.
Murió el 7 de octubre de 1967 acompañado por personas de su comunidad. A pesar de la importancia de su legado, su lucha no ha concluido. Como lo plantea actualmente su pueblo, representado por el Consejo Regional Indígena del Cauca - CRIC, “su muerte no apagó su causa”. Igualmente, el periodista Gonzalo Guillén, en su cuenta de la red social X, resaltó su importancia:
Al mártir Manuel Quintín Lame, del perseguido pueblo indígena Nasa, los conservadores lo llamaban “animal”.
Lo encarcelaron, lo golpearon y lo torturaron brutalmente en Popayán por organizar a los pueblos indígenas para reclamar derechos humanos.
Hoy es un símbolo histórico de… pic.twitter.com/TID0OICkCc— Gonzalo Guillén (@HELIODOPTERO) March 10, 2026
Fuentes: para los datos presentadaos en esta nota se consultaron varias fuentes, principalmente “Manuel Quintín Lame” en la Enciclopedia del Banco de la República, Banrepcultural – biografías, “Manuel Quintín Lame el indio que se educó en las selvas y orientó a su Pueblo” (2025), del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y “Quién era Manuel Quintín Lame, el colombiano que inspiró la primera guerrilla indígena de América Latina” (2017) de Natalio Cosoy para el medio BBC Mundo, así como el documental Quintín Lame, Raiz de Pueblos.
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