Según la organización humanitario, el menor de edad asesinado por Israel tenía 13 años. El ataque dejó además cuatro heridos cerca de Ramala, al sur del territorio palestino ocupado.
La relatora de la ONU para territorios palestinos cuestionó la pena de muerte aprobada en Israel y afirmó que los Estados no deben apoyar a países que vulneran normas internacionales.
La medida permitiría ejecutar prisioneros y es calificada como crimen de guerra. Autoridades palestinas advierten riesgos para la estabilidad regional y piden sanciones.
Organizaciones palestinas denunciaron que el ataque ocurrió en Masafer Yatta, en la Cisjordania ocupada, y dejó graves daños materiales y casos de asfixia.