Resultados económicos favorables contradicen las narrativas sobre el Salario Mínimo Vital de Colombia

Cifras y análisis del mercado laboral evidencian que el aumento del 23% en el salario mínimo para 2026 no afectó al sistema productivo nacional. Las mipymes han sido las más activas para crear empleo.
carpintero trabajando sobre la mesa
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Una de las decisiones del gobierno nacional que ha tenido mayor controversia es, sorprendentemente, el aumento del salario mínimo legal vigente para 2026, lo cual ha significado una mejora histórica en las remuneraciones de los trabajadores. 

La iniciativa que priorizó garantizar el Salario Vital fijó por decreto un incremento del 23%, lo que arroja un salario base de $1’750.905 que, junto al subsidio de transporte, comprenden un ingreso mensual de 2 millones de pesos. 

Ha sido tal la controversia, que se interpusieron 17 demandas contra esta decisión y el Consejo de Estado, mediante acto firmado por el magistrado Juan Camilo Morales Trujillo, ordenó suspender el decreto original y presentar uno nuevo, profundizando la justificación de la medida (12 de febrero).

Ante esto, el gobierno del presidente Gustavo Petro ratificó la tasa del 23%, mediante el decreto 159 de 2026 (19 de febrero). En la práctica, este aumento es un hecho consumado, es decir, que la remuneración de los trabajadores que devengan salario mínimo en el país, se está calculando según este valor. 

 

Los sistemas económicos latinoamericanos han respondido de forma positiva a los incrementos del salario

Los gobiernos progresistas que han tenido varios países de América Latina (Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, y ahora México y Colombia) se han preocupado por fortalecer los ingresos de los trabajadores, mediante el salario. De forma simultánea, en los demás países (Perú, Guatemala, El Salvador, Honduras), en los que se sigue controlando el salario, no se verifica que la inflación sea estable y moderada.

En el siguiente gráfico se observan las tasas de inflación anuales para estos países excepto Argentina, ya que su caso es atípico, con una inflación media en el lapso observado de más del 80%. En la actualidad, coexiste una muy alta inflación con un deterioro sostenido del empleo y de las condiciones laborales. 

 

Fuente de los datos: Indexmundi
Fuente de los datos: Indexmundi, Banco Mundial.

 

En el gráfico se observa que, para estos países, la tasa de inflación se mantiene estable en los últimos años. En general, se mantiene en un dígito, con excepción de Chile en 2022 y en la mayoría de los casos y años, es inferior al 6%. 

El encarecimiento de los precios del año 2022 en todos los países se puede atribuir a diferentes causas, incluyendo las condiciones del comercio internacional, y no solo a los ingresos al interior de cada país. Posteriormente, como se observa en las alturas de las barras, en todos los países, la inflación se va ajustando mediante reducciones considerables (2023 y 2024). 

 

El empleo florece, caso colombiano

En Colombia, es en el último periodo presidencial, bajo la administración de Gustavo Petro, en el que se concretan decisiones para fortalecer el salario y recuperar derechos laborales. Si bien esto se observó en cada uno de los decretos de aumento desde 2023, ha sido el último el que más ha sido cuestionado, pues el 23% es la tasa más alta desde hace 30 años. 

Por esto, las expectativas y predicciones se han centrado en los indicadores económicos del 2026. Al respecto, el Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia llevó a cabo un análisis de las cifras sobre el cambio en los empleos generados por el sector privado en el primer mes del año. 

En este análisis se señala que el aumento del 23% es fuerte e inesperado (más del máximo que estuvo sobre la mesa en el proceso de negociación para la fijación de la cifra: los trabajadores iniciaron la discusión con una propuesta del 16%), pero que su impacto es contrario a las pronósticos fatalistas, especialmente, sobre la pérdida de empleos formales y el consecuente aumento de la informalidad. 


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Los resultados indican que el empleo asalariado formal creció un 2.5% y la ocupación informal disminuyó en un 6%. El cambio en la formalidad se registró principalmente en las empresas de menor tamaño (contra - pronóstico también): en las microempresas el aumento del empleo formal fue del 11% y en las pequeñas del 3%, mientras que, en las grandes, sólo fue del 1.5% (Stefano Farné y Andrés Ricardo Escobar, del Observatorio del Mercado Laboral, departamento de Derecho Laboral y de Seguridad Social, Universidad Externado de Colombia). 

En los sectores económicos también se presentaron sorpresas. El comercio, que suele estar muy relacionado con la informalidad, se sustituyeron alrededor de 140 mil empleos informales, por formales, los cuales crecieron en un 11%. 

En el mismo análisis se indica que en el sector transporte se aumentó también el empleo formal en un 16.5%, así como en tecnología de información y comunicaciones que creció un 15.5% y en las actividades profesionales, científicas y técnicas, con un 14%. En el sector que más creció el empleo formal fue el de actividades artísticas (27%)

Las anteriores conclusiones fueron obtenidas de los datos generados por la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE, en la cual se miden los indicadores del mercado laboral colombiano (https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/empleo-y-desempleo/geih-historicos).

En la siguiente tabla, según la misma fuente, se observan los datos totales, mostrando que, en enero, un mes que suele ser difícil para la creación de empleo, fue particularmente activo en 2026, cuando las nóminas se proyectaron con base en el aumento del 23%: el desempleo se ha reducido desde un 13.7% hasta un 10.9%. 

 

Fuente: DANE

 

Los resultados presentados por el DANE y en el análisis de la Universidad Externado de Colombia evidencian que no se puede sostener la afirmación de que el aumento de las remuneraciones de los trabajadores se traduzca necesariamente en precios disparados y disminución del empleo. 

Tanto el empleo, como la inflación, no se comportan bajo una ecuación sencilla que depende solo del salario, sino que existe un complejo entramado de relaciones entre los indicadores económicos, en el que el entorno comercial y productivo (nacional, regional e internacional) y las políticas económicas tienen incidencia en la economía. 

Consumo, pobreza y desigualdad deben aparecer en la ecuación, porque son importantes para mostrar que la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores también aporta al sistema productivo y al crecimiento económico. 

 

Argumentos de los detractores

Pese a que algunos de los más fervientes opositores del aumento del 23% se han venido retractando de su posición original, cuando se anunció la medida, se pronunciaron citando, principalmente, los siguientes tres argumentos:

  • Se dispararía la inflación.

  • Se aumentaría la informalidad y el desempleo. 

  • Se perjudicarían principalmente las mipymes (microempresas, pequeñas y medianas empresas), llegando incluso a la quiebra y pérdida de empresas. 

Estos argumentos se basan en criterios del pensamiento económico liberal, que en la actualidad, han sido cuestionados por nuevas corrientes teóricas de la economía. 

En los análisis tradicionales se entiende que el pago a los trabajadores es un gasto (contablemente, una salida de dinero que se consume en lo que compra), mientras que los desarrollos alternativos sostienen que es una inversión (una transacción con recursos económicos que genera un rendimiento, pues no se paga por el trabajo sin obtener a cambio la producción que realizan los trabajadores). 

La evidencia empírica demuestra que, si las empresas invierten suficiente en materiales de calidad, en tecnologías avanzadas y remuneran adecuadamente a sus trabajadores, pueden producir, asimismo, mejores productos, que pueden posicionar con más altos precios en los mercados. 

De esta forma, contrario a lo afirmado por los detractores del fortalecimiento de las remuneraciones hacia el Salario Mínimo Vital, en la práctica, las inversiones están correlacionadas con las ganancias y por ende, con la sostenibilidad de los negocios. 


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Hechos que contradicen los pronósticos catastróficos

En la práctica, la economía colombiana continuó su senda de crecimiento sin registrar los problemas que se vaticinaron, más como una acostumbrada reacción de los sectores opositores frente a las decisiones del gobierno nacional, que, como una lectura rigurosa de la experiencia reciente en las economías del mundo, especialmente, las latinoamericanas: los paquetes de medidas neoliberales destruyeron la ocupación y el trabajo digno, así como también, las empresas. 

En la mayoría de los países latinoamericanos, las políticas de control de la inflación de los noventa no se reflejaron ni en mayores niveles de empleo, ni en crecimiento. De hecho, cuando se presentaban cambios eran comparativamente moderados. El sacrificio de los salarios, realmente no se reflejó en menos desempleo, ni en crecimiento con inflación. 

En el siguiente gráfico se muestran los resultados del desempleo en varios países de América Latina desde 1990, cuando se instauró el neoliberalismo. Los casos observados son los de Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Argentina, Perú y México. 

 

Fuente: Indexmundi

En la primera década, el desempleo se sostuvo en sus niveles históricos para la mayoría de los casos, pero en Chile, Colombia y Argentina, esta variable estuvo comparativamente disparada. 

Tras dos décadas, este indicador se estabiliza y ya no responde, de forma significativa, a las estrategias que se aplican para disminuirlo. Tampoco se consolidó un sistema productivo estable, ya que al final de la gráfica se observa la pérdida de empleos que se registró desde la pandemia, evidenciando la poca preparación y escasa solidez de estos sistemas para enfrentar eventualidades. 

En estudios de la CEPAL se señala que a diez años de aplicadas las medidas, la mayoría de los países latinoamericanos tenían más desempleo (contrario a lo que se había prometido). Entonces, si reducir los salarios no aumenta la ocupación formal, ¿por qué aumentarlos la reduciría?

Pese a las múltiples evidencias en los indicadores económicos de estos países, se continuó insistiendo en la misma retórica: mejorar los salarios destruye empresas y causa desempleo. Es por esto que algunos analistas sugieren, que esta afirmación no se explica solo por el análisis económico, sino que tiene que ver también con una postura frente al trabajo y los trabajadores.  

 

Recuperando derechos perdidos en el mercado laboral

Resulta paradójico que hoy día se cuestione la recuperación de los derechos laborales, ya que incluso, en el ámbito de la justicia, es incomprensible que en uno solo de los sectores de la sociedad (los trabajadores) deba recaer el sacrificio del control de los ingresos y de los precios. 

Luego de treinta años de sistemáticos golpes a los derechos laborales y a las remuneraciones, se está comenzando a posicionar nuevamente la idea de que es necesario recuperar el poder de compra de los trabajadores para dinamizar la economía. 

La evidencia registrada en las cifras muestra que tal recuperación (de derechos e ingresos) puede y debe darse en el contexto de la recuperación general de la economía. 


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