Según tratados internacionales, extraditar a una persona que ha solicitado asilo podría constituir un crimen internacional o un acto ilícito de extrema gravedad.
Colombia advirtió que la acción sienta un precedente peligroso que debilita la soberanía de los Estados y amenaza el orden regional basado en normas internacionales.
El país suramericano rechazó los ataques unilaterales contra embarcaciones en aguas caribeñas y del Pacífico, señalando que la lucha antidrogas no justifica acciones fuera del marco legal internacional.
La directora del DAPRE, Angie Rodríguez, solicitó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) asumir un papel de mediación diplomática para fortalecer el diálogo entre Colombia y EE. UU. La solicitud se presentó en una reunión bilateral.