tarifas altas, baja calidad e inseguridad: Bogotá enfrenta problemas específicos en movilidad

Según sondeos recientes, los usuarios del sistema de buses de la capital afirman que la calidad del servicio no amerita su precio, ya que se caracteriza por la inseguridad, impuntualidad y hacinamiento.
bus de transmilenio en estación del sistema
Foto: www.flickr.com

Aunque medir con precisión la evasión del pago del pasaje en el transporte público es una tarea compleja, se estima que el componente troncal de Transmilenio tiene una tasa de colados de más del 13%, que corresponde a aproximadamente 384 mil personas diarias y a pérdidas anuales de ingresos por 260 mil millones de pesos.

En la actualidad, el sistema Transmilenio cuenta con un servicio contratado de vigilancia que está cumpliendo funciones principalmente relacionadas con el control de la evasión del pago del pasaje. En redes sociales han circulado videos en los que se observa a las personas que prestan este servicio, involucrados en disputas con usuarios, señalándolos de colados. 

Estas situaciones han hecho resurgir una discusión frecuente entre la opinión pública, sobre el valor del pasaje en el transporte bogotano, y las tarifas diferenciales, especialmente, para los estudiantes, que fueron también protagonistas en uno de los hechos más recientes, sucedido en la Estación Calle 76 sobre la Avenida Caracas, a la que deben dirigirse para tomar el transporte desde la Universidad Pedagógica Nacional y otras universidades privadas del sector. 

Aunque los estudiantes afirmaron por diferentes canales que no se habían colado, tanto directivas de la universidad, como los representantes de las instituciones distritales han expresado argumentos sobre la evasión y el valor de los pasajes del transporte público en la capital.  

Las formas más usuales de evasión del pasaje del transporte público (Transmilenio) es el ingreso por puertas laterales, el paso sin registrar en el torniquete, la reventa de pasajes a menor precios y el paso múltiple por un único pasaje. Esta última modalidad, así como subir por las puertas de salida, incluso con aprobación de los conductores, son las maneras de evadir el pago en los vehículos del SITP. 

 

¿Qué hay detrás de la decisión de pagar o no pagar?

La evasión del pago en el sistema de transporte es una infracción que se agrava con el tiempo, aunque según datos de la empresa Transmilenio, la tasa más alta se presentó en 2022, cuando los llamados colados se acercaban a ser el 30% de los usuarios. 

Ni las multas, ni las campañas antievasión, ni otras medidas, han dado resultado para persuadir a quienes ingresan sin pagar, además de que es inconveniente generalizar la situación como un tema de comportamiento, porque si bien uno de los componentes puede ser la ausencia de ética, reducir el problema a una única causa no permite entenderlo y atenderlo. 


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Al respecto, algunos analistas sugieren que hay múltiples razones para explicar la evasión del pago de los pasajes. En varias universidades han estudiado el tema en este sentido: Universidad Piloto de Colombia, Universidad de los Andes y Universidad Santo Tomás, para mencionar algunos aportes recientes. 

ProBogotá se aproximó a una caracterización de los colados, señalando que su perfil es principalmente joven (más del 72% son menores de 28 años), además de que en su mayoría si tienen un empleo, pero no es común que tengan formación profesional y sus ingresos son bajos. 

Estas personas suelen ser usuarios frecuentes del sistema, para los que también es habitual evadir el pago. Es decir, que son pocas las personas que se cuelan ocasionalmente, mientras que quienes lo hacen, lo van asumiendo como una práctica permanente. 

Además de lo anterior, estudiar los casos de colados se ha encontrado que la mayoría de personas que evaden el pago del pasaje tienen consciencia de que corren riesgos de accidente. 

Por tanto, junto a la causa subjetiva relacionada con la ética, se encuentran otras causas objetivas, como: las características del sistema que promueven y facilitan la evasión incluyendo la disponibilidad de tecnología para recargar las tarjetas, insatisfacción y opinión de que las calidades del servicio no ameritan su precio, que implican la inseguridad, la impuntualidad, el hacinamiento y la habitabilidad de calle dentro de estaciones, vehículos y áreas circundantes, la inefectividad de las repercusiones sobre la evasión, el alto valor del pasaje en comparación con los ingresos de los usuarios, e incluso, causas culturales, como la costumbre de subir al transporte en grupo, evitando el pago por menores de edad, o la tendencia juvenil, en algunos casos, para trasgredir reglas o demostrar habilidades para cometer infracciones frente a los pares, o porque en sus experiencias, esto puede representarle satisfacción personal.

En estas causas se encuentra que el valor del pasaje es un factor central relacionado con la evasión, no sólo para los casos en que las personas tienen dificultades económicas, sino cuando se considera que el servicio es caro según la calidad que se observa. A partir de esta percepción de algunos ciudadanos, a continuación, se presenta información comparativa con otras ciudades del mundo. 

 

El pasaje y el servicio de transporte bogotano 

Para entender la relación costo – servicio del transporte urbano en Bogotá, resulta útil primero hablar de Santiago, la capital de Chile. Esta ciudad cuenta con una red de metros con 7 líneas de alta tecnología, las cuales recorren toda el área urbana, permitiendo que todos los ciudadanos puedan desplazarse ágilmente, mediante este servicio. 

Al metro de Santiago se puede acceder de modo directo o por los sistemas integrados que lo alimentan, incluyendo buses, que se han ido sustituyendo con el paso del tiempo. Este caso se considera como un ejemplo a seguir para las ciudades latinoamericanas, según lo indican especialistas en movilidad. El mapa de líneas que se presenta a continuación, da cuenta de la amplitud con la que el sistema abarca la ciudad, que tiene 7 millones de habitantes incluida su área metropolitana (aproximadamente el 60% de los que tiene Bogotá incluyendo también, su área metropolitana).

 

Fuente: https://www.metro.cl/el-viaje/plano-de-red 

 

La infraestructura de Santiago tiene 149 kilómetros de recorrido y 143 estaciones, su planificación comenzó en 1968, lo que dio las bases para el inicio de su construcción al siguiente año. Entró en operaciones en septiembre de 1975. Del año 2000 a la actualidad, se han construido las últimas cuatro líneas, extensiones y modernización del sistema. 

En sus últimos dos proyectos, Chile ha invertido 5900 millones de dólares, para construir 62 kilómetros de trazado totalmente subterráneo, lo que los especialistas consideran una gestión costo eficiente, según la tecnología adquirida. El valor del pasaje promedio en 2025, para el transporte público en Santiago con esta red de metros fue de 0.86 dólares y el de Bogotá, con Transmilenio y SITP, fue de 0.79.

Santiago y Bogotá tienen los precios más similares de los pasajes en Latinoamérica, por los sistemas son bastante diferentes. Para el año pasado, el pasaje de Transmilenio subió 250 pesos (7.81%), quedando en $3200 por recorrido. Actualmente, en 2026, cuesta $3550 (aumentó 350 pesos, el 10.9%). 

Como la mayoría de personas deben hacer dos recorridos diarios, lo más frecuente es que el gasto por persona/día en transporte público sea de $7100. Esto es el 12.2% del equivalente al salario mínimo diario (por ocho horas de trabajo, establecido en $58.363,5), lo que muestra que el costo del transporte en Bogotá es relativamente alto. 

En su momento, la administración distrital argumentó que el precio del pasaje subía de esta forma, porque se habían encarecido los costos del servicio, por cuenta del aumento del salario mínimo, ya que varios de los empleados del sistema devengan esta remuneración. 

A la par, usuarios expresaron que el sistemático aumento del costo del pasaje, año tras año, no se refleja en la mejora de las condiciones del servicio, pues a la baja frecuencia e impuntualidad de los servicios, se suman las constantes interrupciones de los recorridos por diversas causas, la inseguridad y diversas incomodidades. 


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En las ciudades de América Latina hay un rango amplio de precios para los pasajes diarios

Para el año 2025, las ciudades latinoamericanas más grandes tuvieron costos por pasaje que oscilan entre 0.35 y 1.3 dólares, por lo que se puede considerar que hay bastante diferencia de precios entre ellas. 

Las que tuvieron pasajes más baratos fueron Panamá, El Salvador, Guayaquil, Quito y México, D. F. lo que resulta interesante porque en el caso de las capitales panameña, ecuatoriana y mexicana se cuenta con sistemas de metro con tecnologías avanzadas que pueden justificar altos costos para el servicio de transporte. 

Por su parte, los pasajes más caros (de más de un dólar) se encuentran en las ciudades brasileñas, que son Río de Janeiro, Florianópolis, Curitiba, Campinas, Brasilia y San José dos Campos. Todas estas ciudades se destacan por tener mayores densidades poblacionales en este país, y es de resaltar que, en el caso de Curitiba, el sistema principal es un BRT (o buses de tránsito rápido, como el Transmilenio).

Debe tenerse en cuenta que Brasil latinoamericano con mayor cantidad de sistemas de metro, que están ubicados en Sao Paulo, Belo Horizonte, Porto Alegre, Río de Janeiro, Salvador, Recife, Brasilia y Fortaleza, lo que contribuye a explicar los costos de transporte. De estas, en las tres primeras, tienen pasajes con precios entre 0.90 y 1 dólar.

Fuera del caso brasilero, en las ciudades de Córdoba en Argentina y San José de Costa Rica, tienen pasajes que cuestan aproximadamente un dólar, siendo los siguientes más caros. 

 

Los pasajes diarios más costosos del mundo: Europa y Norteamérica. 

Los países en los que se encuentran las ciudades con los precios de pasajes de transporte público más caros del mundo son Suiza, Alemania, Reino Unido y Países Bajos, con valores unitarios superiores a los 4 dólares (en 2025), precio que permite acceder a servicios de alta tecnología y velocidad. 

Pero, además, en las ciudades europeas en estos países, se encuentran sistemas alternativos que facilitan los desplazamientos, como es el caso de las bicicletas en los países bajos. En Estados Unidos y Canadá, el precio de los pasajes, está alrededor de los 2.5 dólares en la mayoría de ciudades, y en general, es inferior o igual a 3 dólares. 

Este es el caso de Ottawa, Vancouver, Toronto, Calgary y Quebec, que son las ciudades más pobladas canadienses, con más de un millón de habitantes cada una, cifra que puede llegar a triplicarse al considerar sus áreas metropolitanas. 

En el caso de Estados Unidos, los precios más altos corresponden a ciudades como San Francisco, Nueva York, Denver, Washington, Las Vegas, San Diego Filadelfia, Chicago, Boston y Miami, que tienen poblaciones entre 3 y 10 millones de habitantes, incluyendo sus áreas metropolitanas. 

 


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