Los cambios positivos en la economía nacional van más allá de la inflación y el empleo

El Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) evidencia un cambio estructural de tendencia creciente en el último cuatrienio
imagen en un atril, del Ministro de Hacienda y Crédito Público, Germán Ávila
Foto: Ministro de Hacienda y Crédito Público, Germán Ávila - Fuente: www.presidencia.gov.co

 

Cuando se analizan las condiciones económicas de un país, es común utilizar los indicadores más conocidos, con sus medidas más recientes. Esta estrategia permite contar con un panorama directo de los hechos económicos, pues se tienen en cuenta los principales datos que describen los aspectos clave de la economía como la inflación, el empleo y el PIB.

Sin embargo, esta forma de conocer la situación económica es puntual, y por ende, reducida, por lo que puede ser amplificada mediante el seguimiento a otros indicadores que abordan las condiciones de la economía en general, con lo cual, es posible verificar si los hechos favorables son de momento, o si están dando bases para crear una tendencia característica de un nuevo estado del sistema económico.

En Colombia, los datos de las variables tradicionales mencionadas (inflación, ocupación y crecimiento económico) muestran resultados positivos para las políticas públicas que se han implementado en el actual gobierno. Pero, además, en el análisis ampliado se puede verificar que el esfuerzo por realizar cambios estructurales, también ha representado avances.

Al respecto, se pueden observar los cambios en el Índice de Producción Industrial, IPI y en el Índice de Seguimiento a la Economía, ISE. Estos factores se relacionan con el desarrollo estable y sostenible, definido para el largo plazo.


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Bases del desarrollo socioeconómico, observables en el corto plazo: análisis coyuntural

Aunque la inflación del mes de junio alcanzó el 6,14%, debe tenerse en cuenta que la variación mensual fue de 0,39% y que este indicador acumulado, año corrido, es de 4,77%. Con esto, a pesar de las opiniones en las que se quiere mostrar que el cambio en esta medida es un movimiento excesivo, se encuentra que esta se mantiene en una franja que oscila en un rango de un punto porcentual, considerando del 5,2 al 6,2 desde noviembre de 2025, en una trayectoria estable de un dígito, que ha durado más de dos años (desde diciembre de 2023). 

Fuente: DANE (2026)

 

En cuanto a desempleo e informalidad, se ha tenido un decrecimiento sostenido, que hace que, a la fecha, se tengan los más bajos porcentajes desde hace 15 años: 8,5% y 54,2% respectivamente. Esto sucede en un contexto de crecimiento del PIB que ha tenido un promedio trimestral del 2,6% en los dos últimos años. 

Fuente: DANE (2026)

 

Estos indicadores económicos se acompañan de diversos logros en materia social, por lo que los contradictores del gobierno actual se han enfocado en los temas fiscales, específicamente, en la crítica clásica de la inconveniencia de sostener un elevado nivel de gasto público, pues con las medidas relativas a los sectores económicos y el bienestar, no se sostienen mayores controversias, dado que las cifras evidencian mejoras sistemáticas.

Por la recurrente práctica de desconocer estos avances, o de insistir en que son momentáneos y que tendrán consecuencias futuras, es que diversos especialistas recomiendan observar las tendencias de más largo plazo, con medidas estructurales del sistema productivo de forma que se puedan encontrar también evidencias sobre la sostenibilidad de los cambios, como se presenta a continuación.

 

Cambios estructurales de la economía colombiana: ISE e IPI.

Los indicadores de seguimiento a la economía y del sistema productivo industrial son relativamente recientes: el ISE se mide desde 2005 y el IPI desde 2014. Sin embargo, su periodicidad mensual permite contar con un conjunto de datos con el cual observar el horizonte de estos conceptos.

La información que se presenta de ambas medidas se tomó desde 2014, para manejar el mismo periodo para las dos. En el gráfico a continuación se muestran los datos de estos indicadores; el ISE (economía general) corresponde a la línea roja y el IPI (producción industrial) a la azul: 

 


Lo que se observa es que tanto el ISE, como el IPI, siguen una trayectoria similar, pero solo hasta agosto – septiembre de 2022, fecha que coincide con el inicio del mandato del presidente Gustavo Petro. Se puede verificar en la información, que el efecto observado a partir de ese momento, es la apertura de una brecha entre los dos indicadores, que previamente eran muy similares, pero a partir de la fecha señalada, el ISE se impulsa bastante más que el IPI.

Contrario a lo formulado por los críticos de las actuaciones de política económica y en general, de las políticas públicas del actual gobierno, la producción industrial no se deteriora, sino que sigue su curso, sin perder su nivel, por encima del valor de referencia 100, lo que  permite inferir, que la producción industrial sigue aportando al desarrollo del país, como se espera en un sistema económico que funciona dentro de los parámetros normales.


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Pero, a la vez, la economía en general experimenta un impulso que representa niveles superiores al 110 con respecto al año base, lo que significa incrementos de entre el 10 y 20% con relación a su trayectoria anterior. Esto evidencia que la tendencia previa en el ISE era relativamente horizontal, y en la actualidad, ha cambiado a creciente, por lo que la información permite inferir que la economía en general está mejorando de forma sistemática, en los últimos cuatro años.

En el gráfico siguiente, ya no se observan las trayectorias por separado, de la economía y de la producción industrial, sino que se muestran de forma relacionada, con el fin de corroborar, que no pierdan su sistematicidad con el cambio. El diagrama permite constatar que no pierden su dinámica estructural conjunta, lo cual también se puede estimar con la medida de asociación que las caracteriza, que alcanza el 81%. 
 

 


De esta forma, la información sobre los indicadores estructurales de la economía colombiana observados, señala que existe un cambio de tendencia en la dinámica de la economía en general, que supone un fortalecimiento del sistema económico, sin afectación del sistema productivo.

Esto contradice las posturas ortodoxas que contraponen las estrategias del sector público a las del sector privado, en este caso industrial, desconociendo que para el fortalecimiento de la economía se requieren esfuerzos conjuntos desde todos los sectores de la producción, incluido el Estado, porque debe recordarse que los sectores institucionales, también producen bienes y servicios, que benefician a la población, tanto como los productos que se destinan a los mercados. 


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