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Julián Álvarez y la rebeldía que desafió todo en Qatar

Foto: JACK GUEZ / AFP
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El joven delantero, junto a Enzo Fernández y compañía, empujaron a Argentina al título del mundo.

Argentina llegó al Mundial de Qatar 2022 con el rótulo de favorita, pero muy rápidamente, gracias a Arabia Saudita, todo se tambaleó como si de un terremoto se tratara. Pero en el camino Lionel Scaloni logró acomodar el equipo y emular a la España de 2010, campeona del mundo tras perder en el debut. Entre esos arreglos que hizo el DT estuvieron Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y, claro, el letal Julián Álvarez. A Julián 'Araña' Álvarez se lo recuerda en su pueblito natal en miniatura de Calchín (3.000 habitantes) por ser "buena persona y solidario", según amigos, maestras y familiares del delantero consagrado con la Albiceleste en el Mundial de Catar-2022, en declaraciones a la AFP.

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"A los 7 años era un niño muy solidario, muy responsable, estudioso y dado a ayudar a sus compañeritos. Ahora es un crack, es un grande, al lado de (Lionel) Messi", relata Patricia Magnino, una de las maestras de Julián Álvarez en la pequeña escuela primaria Rivera Indarte. Otra de sus docentes, Graciela De Barberis, dice que "siempre se destacó por su humildad y por hablar poco". "Los sueños se hacen realidad si uno trabaja por ellos. Y la familia tuvo mucho que ver", acota. Alrededor de ambas educadoras están los antiguos bancos del colegio. Son mesitas y sillas de fórmica. Es un mundo modesto y sencillo, pero sin pobreza. Calchín, en el noreste de la provincia de Córdoba, está enclavado en un rico territorio rural e industrial. A la entrada del pueblo, en las paredes y en la escuelita hay gigantografías del ídolo, con leyendas como "Julián, orgullo calchinense" y arañas dibujadas de gran tamaño. El tejido urbano es geométrico. Está rodeado de campos de cereales y ganadería. No hay ningún edificio en altura. Son todas casas de una sola planta, delimitadas por calles de asfalto y arboledas de especies típicas como quebrachos blancos, pinos, algarrobos y chañares. Foto: Adrian DENNIS / AFP

Para Julián ÁLvarez goles son amores

Apodado la Araña por su habilidad para atrapar pelotas y mandarlas a la red, el atacante de 22 años anotó cuatro goles en el Mundial, dos de ellos clave en el partido semifinal ante Croacia (3-0), otro contra Polonia (2-0) y uno frente a Australia (2-1). Sus primeros 'palotes' futboleros los hizo en el Club Atlético Calchín. La cancha tiene sólo una tribunita de cemento para unas 150 personas. Alrededor se ven los campos cultivados, el cielo y la inmensidad de la fértil pampa húmeda argentina, a más de 800 km de Buenos Aires. Los colores del club local, con cinco estrellas ganadas en la liga regional, son iguales a los de River, el que lo lanzó al primer nivel. Julián Álvarez no duró mucho en Argentina: meses antes del Mundial se lo llevó el inglés Manchester City. Pero siempre piensa en la gente del pueblo. A su primer entrenador, Rafael Varas, le regaló hace pocos años una camioneta para que pueda cumplir con uno de sus varios trabajos, el de repartidor. "Julián tuvo un gesto enorme en regalarme la camioneta. No lo esperaba, pero conociendo la persona que es, no esperaba menos", comentó Varas recientemente en una entrevista de TV. No se ve nadie en las calles. Reina un silencio bucólico. Así es la vida en los lugares de la pampa, granero mundial de alimentos. Hay algunos establecimientos pequeños de metalurgia y no mucho más. En lengua nativa, Calchín significa Paraje Salado. Foto: Kirill KUDRYAVTSEV / AFP

Cuna de escritor

Una curiosidad es que ya hubo un argentino de prestigio que puso a Calchín en el radar internacional: aquí nació en 1930 Héctor Bianciotti, escritor que se radicó en Francia en 1961 y fue miembro de la Academia Francesa.

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Pero en el pueblo ahora solo se habla de fútbol. "Julián es un orgullo. Me acuerdo que le enseñé matemática, lengua, ciencias sociales. Pero su fuerte era el deporte, donde brilla. Lo quiero mucho", afirma De Barberis. La docente evoca con picardía haberle presagiado a Julián Álvarez en aquel entonces que lo iban a venir a buscar "los periodistas para hacerle notas, y a él le daba vergüenza". "Es el máximo embajador que tenemos. Lo vimos criarse. Es un ejemplo para nuestros jóvenes. Y no sólo por sus cualidades de jugador sino como persona", asegura el alcalde, Claudio Gorgerino, detrás de su escritorio, delante de banderas y cuadros alusivos.

"Se veía que era distinto"

Raúl Campoli, padrino de bautismo, afirma: "Aquí nos conocemos todos y el fútbol siempre fue primordial para Julián. Pero también el estudio. Fue abanderado de la escuela", dice. "Como jugador ya se veía que era distinto. Hacía goles siempre", señala el padrino. Uno de sus amigos y excompañero de equipo, Tomás Romero (23), relata que "con Julián teníamos el as de espadas. Es un héroe. Hizo un montón por nuestro pueblo para que sea reconocido en el mundo". "Mostraba gran habilidad para pasar a los rivales y lo vi hacer un gol de rabona (cruzando un pie detrás del otro). Dejaba a todo el mundo con la boca abierta", recuerda el muchacho. Y en la elite del fútbol, otro formador, el DT Pep Guardiola, varios años después coincidió con las maestras de primaria de la 'araña'. "Con Julián Álvarez no nos equivocamos. Sabíamos que era un chico fantástico y lo comprobamos (...)", dijo meses atrás el galardonado entrenador del Manchester City al sitio web de la FIFA. AFP.