Salario Mínimo Vital: 5 puntos en favor de las trabajadoras domésticas, según el ministerio de trabajo
El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, exaltó los beneficios que traería el Salario Mínimo Vital a un sector donde la discusión suele estar atravesada por temores recurrentes: el trabajo doméstico. En una publicación desde su cuenta de X, el funcionario sostuvo que no existen motivos para alarmar a las trabajadoras domésticas frente al incremento y pidió superar el argumento de que mejores condiciones laborales conducen, necesariamente, a despidos masivos.
El funcionario ordenó su mensaje en cinco puntos que, según declaró, están sustentados en evidencia y permiten leer el ajuste salarial como parte de un proceso de reconocimiento de una labor históricamente subvalorada: el trabajo del cuidado.
El salario mínimo vital también es dignidad para las trabajadoras domésticas, un principio que ha orientado al Gobierno del Cambio. Desde el Ministerio del Trabajo queremos compartir cinco elementos, basados en la evidencia que conocemos, que nos permiten afirmar que no existen… https://t.co/Q0cVaZKOe5
— Antonio Sanguino (@AntonioSanguino) December 31, 2025
1. Inspección laboral: el primer dato es el incumplimiento del mínimo vigente
El primer elemento que plantea el Ministerio del Trabajo parte de una constatación institucional. Sanguino aseguró que la labor de inspección, vigilancia y control, a través del programa ‘Ministerio a la Casa’, ha evidenciado que muchas trabajadoras domésticas no reciben siquiera el salario mínimo vigente. En esa perspectiva, el aumento, más que un salto abrupto, aparece como un intento por cerrar brechas de incumplimiento y avanzar hacia una remuneración justa.
2. Trabajo de cuidado: el salario como reconocimiento, no como amenaza
El segundo argumento pone el foco en el sentido social del ajuste. El ministro afirmó que el salario no representa un riesgo para el empleo; lo describió como un mensaje de reconocimiento al valor del trabajo de cuidado, esencial para el bienestar de los hogares y la sostenibilidad de la vida, pero “históricamente subvalorado y precarizado”. El incremento, sostuvo, apunta a revalorizar esa labor.
3. Trabajo por días: “no implica pagos mensuales fijos de dos millones”
El tercer punto responde a una inquietud frecuente en el debate público: cuánto cambia el pago en el esquema de trabajo por días. Sanguino afirmó que el 89% de las trabajadoras domésticas labora bajo esa modalidad y señaló que el aumento se ajusta a su jornada real, por lo que “no implica, en la práctica, pagos mensuales fijos de dos millones de pesos”.
4. Seguridad social: predominio del régimen subsidiado
En cuarto lugar, el ministro se refirió a la afiliación al sistema de salud. Según su planteamiento, la mayoría de las trabajadoras domésticas pertenece al régimen subsidiado, lo que no representa una sobrecarga desproporcionada para los empleadores del hogar. El punto, en todo caso, subraya una realidad estructural: la precariedad de ingresos que mantiene a gran parte de este sector en modalidades de cobertura subsidiada.
Transporte y tiempo: el componente material de la dignidad
El quinto elemento incorpora un componente sociológico: los desplazamientos. Sanguino sostuvo que muchas trabajadoras domésticas se movilizan desde la periferia hacia zonas centrales, asumiendo costos altos de transporte y tiempo. En ese marco, el aumento salarial, dijo, reconoce una condición material del trabajo doméstico en las grandes ciudades y se inscribe en la idea de un “salario vital” para los sectores más precarizados.
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Convenio 189 de la OIT y llamado a diálogo con empleadores del hogar
El ministro también vinculó sus argumentos al seguimiento del Convenio 189 de la OIT, que promueve condiciones de trabajo decente para el empleo doméstico. Afirmó que existe una mesa de seguimiento instalada desde 2017 e invitó a los empleadores del hogar a sumarse al diálogo tripartito como parte de una discusión que, en su visión, debe orientarse a garantías y no a retrocesos.
En esa línea, aseguró que no hay evidencia de que una remuneración digna equivalga a despidos masivos, y esa asociación, dijo, debe perder fuerza en la discusión pública.
“Por ello, reafirmamos que no existe evidencia que demuestre que garantizar remuneración y condiciones dignas se traduzca en despidos masivos. Esa idea debe ser superada en el debate público. La realidad es que, como nunca antes, el país ha avanzado en el reconocimiento del valor del trabajo doméstico y en la garantía de condiciones dignas para quienes lo realizan”.
El salario mínimo vital para 2026, en el caso del empleo doméstico, es un paso clave hacia la dignificación y reconocimiento de una labor esencial. El reto, como sugiere el propio diagnóstico de inspección citado por el ministro, será que el ajuste se traduzca en cumplimiento real y en condiciones verificables para un sector donde la informalidad y la desigualdad siguen marcando el día a día.
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